Alzheimer

Recientes estudios han determinado que los remedios caseros para la prevención del mal de Alzheimer están destinados a actuar contra las causas de esta enfermedad, en fases tempranas de la misma.
Nutrición y Dietética

La Nutrición es la ciencia que estudia los procesos mediante los cuales nuestro organismo absorbe, digiere, metaboliza y elimina los nutrientes que recibe.
El cerebro

El cerebro es el órgano principal, el más imprescindible y el más noble del ser humano y de todos los antropoides.
Banner

Terapias alternativas - Iriología
Indice del artículo
Los ojos ¿Qué nos pueden indicar?
iriología
Todas las páginas

LOS OJOS ¿QUE NOS PUEDEN INDICAR?

El iris es una membrana conjuntiva-vascular que se sitúa casi entre las cámaras anterior y posterior del ojo, de las cuáles forma en parte, la pared divisoria.

El iris sería el diafragma de la cámara fotográfica que semejan el ojo humano y el de los animales.
El espesor del iris es de aproximadamente 0,3 mm.

Su parte más interna forma la pupila, y por su exterior está rodeada por la esclerótica.
La conexión del iris con el resto del organismo viene dada porque está inervado por el nervio ciliar corto del tercer par craneal, o motor ocular común, y por el nervio ciliar largo del sistema simpático.

De aquí que el iris esté relacionado con el ganglio oftalmológico del parasimpático, y por lo tanto hay posibilidades de que le lleguen las impresiones recibidas por todos los órganos, salvo cuando se interrumpe la corriente nerviosa, como es el caso de lesión nerviosa o de anestesia.
La Historia hace referencia al desarrollo de los métodos de exploración afines al diagnóstico por el iris desde caldeos y egipcios. También chinos y japoneses ya conocían los campos y sectores del iris.

En la Edad Media, apareció la obra de Philippus Meyens titulada Chiromántica médica, en la que se cita el método del diagnóstico por el iris. En 1786, Christian Haertels publicó una disertación en Gottinegen titulada De Oculo et Signo (El ojo y sus signos).
Pero el verdadero reactivador de la Iridología fue el Dr. Ignatz von Peczely (1826-1911).
Ignatz von Peczely, natural de Egermar, ciudad próxima a Budapest, en Hungría, capturó cierto día un enorme búho que, para defenderse, le clavó las uñas, y mientras el joven forcejeaba con el ave, involuntariamente le rompió la pata. Observándole, una vez lo tuvo dominado, se dió cuenta de que, en el iris del ojo del lado correspondiente a la pata afectada, aparecía una raya negra en el punto que, en un reloj corresponde a las seis.

El chico vendó la pata del animal y lo dejó que correteara por su jardín. Al cabo de cierto tiempo Von Peczely observó la aparición de un halo blanco en el iris del búho, justo alrededor de la mancha negra, la cual, a su vez, fue difuminándose y volviéndose discontinua.
Pasaron los años y Von Peczely, que había estudiado Medicina, llegó a ser un célebre doctor, prestando sus servicios en la Cátedra de Cirugía de la Universidad de Budapest.

Recordando la observación que siendo joven había efectuado en el búho, tuvo ocasión de observar a muchos pacientes y comprobar así los cambios experimentados en el iris de los mismos según sus heridas, intervenciones quirúrgicas y enfermedades orgánicas, lo que le llevó a la convicción de la existencia de una relación refleja entre las diversas marcas del iris y las distintas partes del cuerpo. En base a sus descubrimiento pudo trazar el primer mapa indicando dicha relación.

La Iridología

Así nació la Iridología, técnica que sirve para diagnosticar las alteraciones que puede haber en un órgano y cuál es el estado de las mismas.

La Iridología ha progresado enormemente gracias a que numerosos cinetíficos y médicos han aportado sus propios conocimientos en esta materia, lo que ha hecho posible perfeccionar el mapa de localización de órganos y zonas en el iris. (1)

Fundamentos de la Iridología

En el iris existen millares de filamentos nerviosos, los cuales reciben holográficamente mensajes procedentes de cada nervio del cuerpo humano. También en el interior del ojo existen pequeñísimos vasos sanguíneos y microscópicas fibras musculares que, en cooperación con los filamentos nerviosos, duplican los cambios de los tejidos, simultáneamente con los reflejos asociados a los órganos del cuerpo.

Examinando las marcas, las coloraciones, las texturas y otras revelaciones del iris, el iridólogo dispone de datos que le permiten diagnosticar el estado de salud general del paciente y el de sus diversos órganos.
Es, pues, un método simple, indoloro y económico de descubrir las interioridades del cuerpo humano. Sin embargo, la Iridología no basta por sí sola para establecer un diagnóstico definitivo, sino que requiere la confirmación mediante análisis clínicos o médicos completos, a los que, a su vez, complementa.

(1) A las personas interesadas en este tema les recomendamos el magnífico tratado de 810 páginas titulado "Iridodiagnosis", del que es autor el Dr. V. L. Ferrándiz, y en el que se incluyen filtros para descomponer los colores del iris, así como transparencias graduadas para la localización de las revelaciones irídicas.

Revelaciones generales

Contextura.- La contextura orgánica del paciente se refleja presentando las fibras del tejido iridal rec­tas, lisas, compactas y uniformes. En la medida en que estas características se hallaren alteradas, habrá que considerar inferior la calidad del organismo y menor su vitalidad.

Coloración.- El color del iris revela el estado de pureza o impureza orgánica. Tanto el color azul como el castaño son buenos, siempre que sean lim­pios, brillantes y que se vean libres de nubecillas o de opacidades. Si existen estas anormalidades, significan mayor o me­nor im­pureza en el organismo, según sea su intensidad.

Si el color del iris es oscuro, puede revelar impureza de la sangre y de los tejidos del cuerpo, ya sea por herencia, malas digestiones, o deficiente eliminación a través de la piel, los riñones y el intestino. El tejido iridal se presenta de color más oscuro en las congestiones generales crónicas.

La alteración local del color denuncia congestiones y ane­mias parciales, según sea oscu­ra o blanquecina, respectivamente. Tales altera­ciones suelen tener origen en la zona digestiva, de donde se extiende la inflamación a la zona correspondiente del ór­gano afectado.
Esto es así porque muchas de las enfermedades se originan a causa de congestión del aparato digestivo.
La anemia, que es falta de riego sanguíneo, siempre se inicia en el área de la piel, palideciendo esta zona hasta formar una nubecilla o círculo lechoso en la periferia del iris, lo que se acentúa en la parte alta del disco iridal, o sea en la zona del cerebro. La mala circulación en este órgano debilita la memoria, la vista y el oído, así como los centros del movimiento.
Esta anormalidad sólo se ve en enfermos muy crónicos y, sobre todo, en personas de edad avanzada que sufren vahídos, mala memoria, sordera, ceguera y torpeza al andar.

Tejido iridal.- Las fibras del tejido iridal deben ser rectas, lisas, compactas y uniformes. Toda disgregación o esponjamiento en su trama revela congestión o inflamación de intensidad variable.
Las heridas se revelan por interrupción o rotura del tejido iridal que puede presentarse en cualquier zona del iris.



 


Banner