EL CEREBRO - EL MOTOR DEL CRECIMIENTO

El cerebro es el órgano principal, el más imprescindible y el más noble del ser humano y de todos los antropoides. De él partió, hace millones de años, la orden de abandonar el andar a cuatro gatas así como posteriormente miles de iniciativas positivas que nos han permitido ir prosperando lentamente (fuego, rueda, cerámica, metalurgia, plantas alimenticias y/o medicinales y un largo etcétera que nunca se cerrará). De él salen cada día, millones de órdenes que siempre son fiel reflejo de los estímulos recibidos y de las experiencias acumuladas.
Es difícil que imparta paz o amor, si se le ha introducido violencia u odio. Finalmente él es el regulador de la energía física y mental que impulsa nuestro crecimiento en todos los ámbitos de la actividad humana. El cerebro humano actual contiene aproximadamente 1,5x1010 células y cada una de estas células tiene 104 interconexiones con otras células.
Estas elevadísimas cifras explican la gran complejidad de órgano rector del cuerpo humano, en el que radican el origen y motor de todas nuestras funciones, desde las más vegetativas como el respirar, dormir, digerir o defecar, hasta las más espirituales, como el compartir, el compadecer o el amar. Contra lo que pueda hacer pensar nuestra errónea concepción materialista, no son los números lo más importante en la perfección del funcionamiento del cerebro, es decir las cifras anatómicas de su peso o volumen (1) sino lo que se introduce en él desde el momento mismo de su concepción en el seno de la madre y el cuidado que se tiene en la conservación de tan delicado sistema de conexiones.

El crecimiento y el bienestar de cada uno de nosotros como individuos, pero también el porvenir de nuestra civilización occidental y aun el de toda la Humanidad, está en la forma adecuada en que alimentamos y cuidemos nuestro propio cerebro y el de todos nuestros semejantes. A ello tiende este número del final del año 2005, que resumiremos en los siguientes puntos:

  • 1. Nuestro cerebro es un órgano único, muy complejo y delicado, que requiere relajación y serenidad, no los latigazos de los estimulantes como drogas, alcohol, colas, café, etc.
  • 2. Podemos y debemos gozar de los estimulantes naturales (masaje, sol, ejercicio físico, yoga, tai-chi, etc.) que ayudan a la secreción de la llamada «droga de la felicidad» o endorfinas (las morfinas de producción natural endógena, según el libro de J. Lawson).
  • 3. La alimentación eco-biológica, libre de tóxicos (como insecticidas, aditivos, etc.), nos permitirá mantener las interconexiones entre las células totalmente expeditas para realizar sus funciones transmisoras y directivas con plena eficacia.
  • 4. Todas las células han sido creadas para estar en actividad. Aun si representa un esfuerzo, hay que ejercitar constantemente todas las facultades mentales (memoria, raciocinio, atención, meditación, intuición, etc.) mediante juegos como bridge, dominó, ajedrez, crucigramas, etc. o ejercicios de relajación, yoga, etc.
  • 5. Pero más importante que todo lo indicado, es mantener el espíritu alerta, en estado permanente de comprensión, de paz, de generosa solidaridad y de amor a todo lo que nos rodea. Si somos positivos en este sentido, nuestra autoestima estará sólidamente asentada, nuestra capacidad creadora puede llegar a ser maravillosa, y nuestro cerebro tendrá los recursos necesarios para superar todas las dificultades.

* * * (1) El peso del cerebro del filósofo y escritor francés Anatole France fue de 1.017 g cuando el peso medio normal entre los varones europeos oscila entre 1.160 y 1.410 g, y el peso del de los chinos es de 1.478 gramos o el de los aborígenes australianos de 1.345 gramos.

BIBLIOGRAFÍA: Nuestro nuevo cerebro, Dr. R. Restak. Urano. 13,25 euros.