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Jardinería - Diseño de Jardines

COMO CONSTRUIR UN JARDÍN ZEN: 10 PASOS

 

 

 

 

 

 

 

El jardín Zen como lo conocemos hoy tiene sus raíces en el siglo XIII, pero los principios que lo sustentan son tan verdaderos actualmente como lo eran ayer. Crear un espacio de estos, tranquilo y estéticamente agradable es una experiencia tan serena y gratificante como lo es su propio mantenimiento.
El principal objetivo de un jardín Zen, o “jardín seco”, es ser un lugar de meditación y contemplación. Una de sus grandes ventajas es que no se precisa de mucho espacio para crear uno. Puede ser en el exterior de tu casa o hasta en el interior, lo más importante no es su tamaño, sino los elementos que lo componen. En la creación de tu primer jardín Zen hay tres aspectos esenciales a considerar: el espacio, la fluidez y la simplicidad.

  • El primer paso es decidir el lugar y el tamaño de tu jardín Zen, considerando el espacio disponible y el tiempo que tendrás para dedicarle a esta pequeña maravilla de la naturaleza. Puedes disponer de una parte de tu jardín o comenzar por uno en miniatura que puedas colocar, por ejemplo encima de tu escritorio.
    No olvides que el jardín Zen es por encima de todo, un lugar de paz, por eso, si tienes niños o animales considera bien su ubicación. Los pasos a seguir serán los mismos aunque a escalas diferentes.
  • La mayoría de los elementos necesarios para crear un jardín Zen pueden ser adquiridos en tiendas de jardinería, bricolage y ferreterías. Lo que vas a precisar para comenzar:
  1. . madera o un recipiente grande
  2. . clavos, tornillos o cola para madera
  3. . herramientas adecuadas
  4. . materia de protección contra hierbas dañinas
  5. . arena, grava, rocas, piedras y otros elementos decorativos
  6. . iluminación
  7. . paciencia
  • Utilizando tamaños de madera adecuados, construye un molde para contener la arena y los otros elementos que compondrán tu jardín Zen. Utiliza las placas de madera  para construir una caja lo suficientemente profunda para contener cerca de 10 cm de arena. Después de construido el molde, que puede ser cuadrado, rectangular u ortogonal, puedes pintarlo o barnizar la madera para obtener un acabado más perfecto. Si la idea es tener un jardín Zen en miniatura, puedes construir tu propio molde en madera o escoger entre una variedad de recipientes adecuados. Si prefieres un recipiente en mimbre por ejemplo, será necesario forrarlo en plástico para impedir que la arena se escape.
  • Los jardines Zen seducen, principalmente, por su limpieza y líneas simples, por eso, si lo ubicas en el exterior, precisas protegerlo de las hierbas dañinas, que puedes conseguir en comercios especializados.
  • Llena el recipiente con arena hasta el borde y utiliza un rastrillo para distribuirla uniformemente. Si quieres puedes agregarle grava para dar mayor consistencia y equilibrio a la arena. Cada uno de los elementos tienen su propio simbolismo, siendo que la arena y la grava representan el agua, que a su vez simboliza la paz y la tranquilidad de la mente y el espíritu.
  • Las rocas son piezas clave en un jardín Zen y simbolizan las montañas como un elemento predominante de la naturaleza. Estas se suman a las piedras decorativas de colores, con tamaños y texturas variadas, pequeños troncos, con o sin musgo y un elemento verde, como una planta o un bonsai. También puedes colocar estatuas, faroles, puentes o elementos con agua. El mismo rastrillo es a menudo una pieza más de la decoración. En última instancia, lo que se pretende es crear un escenario visualmente agradable, por lo tanto, atrévete a experimentar con los diferentes elementos cuidando siempre de no llenar demás el espacio. Un jardín minimalista va a acentuar la fluidez de las líneas y los objetos.
  • Las rocas y las piedras quedan mejor si las sumerges parcialmente en la arena. No las coloques en el centro del recipiente, sino a los lados. Se dice que para tener suerte, debes utilizar un número impar, posicionándolas asimétricamente. Los budistas creen que cada piedra tiene una “cara feliz”, o sea, examínalas de cada ángulo para determinar su “mejor lado”. Tradicionalmente, los arreglos Zen son compuestos por cinco grupos de tres piedras cada uno. Experimenta para ver como te gusta más y no olvides que la idea es mantener el jardín lo más simple posible.
  • Las luces y sombras le dan un aire muy peculiar y hasta misterioso a los jardines Zen. Puedes agregarle unas luces eléctricas, para disfrutarlo también de noche. Las lámparas coloridas son una buena opción, o velas para dar un efecto visual espectacular debajo de las estrellas!
  • Con el recurso del rastrillo “peina” la arena, formando diversos patrones: un diseño largo y curvo representa aguas agitadas, mientras que las líneas rectas simbolizan aguas calmas.
  • Ahora a disfrutar de tu jardín Zen! Piérdete en su belleza mientras te relajas o meditas. El mismo trabajo de mantenimiento y el experimentar con sus posibles variantes es ya un poderoso anti-estresante y debe ser divertido. Busca y conoce otros jardines para inspirarte y obtener nuevas ideas. Agrega o retira elementos, altera los diseños en la arena, adapta tu jardín al estado de tu espíritu.
 

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